En las últimas semanas, la pandemia de COVID-19 ha cambiado la forma relacionarnos, trabajar y educar a varias personas en todo el mundo. Estas decisiones gubernamentales de control, muy acertadas, han llevado a millones de estudiantes a situaciones a la «educación en el hogar”. La educación, ha sido empujada al cambio, y esos cambios posiblemente podrían conducirnos a innovaciones sorprendentes donde veamos un giro para una mejoría.

En la actualidad, la brecha entre los estudiantes y el aprendizaje no se limita únicamente al acceso a internet; sino al tiempo de calidad que le puede dar el adulto a su niño basado en su estatus socioeconómico.  Algunos padres tendrán que dividirse entre tele-trabajo así como las responsabilidades de la casa, y por último no todos los padres tienen el nivel de alfabetización digital necesario para ayudar a sus hijos a cambiar al aprendizaje en línea. Está claro que la tele-educación no llegará a todos, y es importante recalcar que si el estudiante no sabe cómo aprender de forma autónoma, si no sabe cómo administrar su tiempo, si no tiene ninguna motivación intrínseca, el alcanzar el éxito en una educación en casa será desafiante; donde los mas perjudicados serían los niños de primaria. 

Por lo tanto, los padres enfrentan una elección difícil: no inscribir a sus niños en este año lectivo o acceder a una educación en línea que no será al 100% por lo indicado anteriormente. De ser así algunos niños perderán meses de currículo, otros se quedarán afuera y algunos de ser inscritos no alcanzarán los aprendizajes requeridos.   Si para un estudiante que no presenta dificultades a nivel cognitivo será un reto, ¿Dónde quedan los niños que reciben una educación con necesidades educativas especiales?.

Para abordar las enseñanzas de los niños con necesidades educativas especiales tenemos la tele-salud en los servicios de terapia. La tele-salud se define como el ¨modo de prestación de servicios de atención médica y público a través de tecnologías de información y comunicación para facilitar el diagnóstico, consulta, tratamiento, educación, gestión de la atención y autogestión de la atención médica de un paciente mientras el paciente está en el sitio de orígen¨ (Voisvert & Hall, 2014). El desarrollo del COVID-19 ha alimentado una demanda mucho mayor y una expansión muy rápida de este tipo de servicio.  En el Ecuador la pandemia ha presionado repentinamente a la comunidad  de Centro Enigma a brindar servicios terapéuticos de tele-salud,  a familias que tienen un niño con trastorno del espectro autista (TEA).

Acorde a la experiencia de Centro Enigma, utilizando el servicio de tele-salud con 10 familias se ha podido evidenciar que se puede mantener los mismos niveles de habilidades y obtener unos avances significativos en el área de lenguaje, interacción de juego, una mejor relación enseñanza – aprendizaje entre padres y niño (sin convertir al padre de familia en un terapeuta) y una seguridad/aceptación de los padres ajustándose a las nuevas necesidades y rutinas familiares; siempre y cuando se lleve un seguimiento individualizado.  Desde el punto de vista de los padres, esta tarea no ha sido fácil, debido a la capacitación que han debido de llevar continuamente, las grabaciones constantes para recibir retroalimentación y el ajuste de crear dentro de su rutina un espacio de aprendizaje para el niño. No obstante después de las dos primeras semanas de trabajo han podido crear un ambiente integrador en casa lleno de espacios de enseñanza naturalistas, y su capacidad de crear espacios nuevos manteniendo la rutina en casa ha sido favorable tanto para los padres como para el niño. Así mismo, ha ayudado que el número de oportunidades de aprendizaje que se le presenta al niño estando en casa sean mayor, y ha incrementado la participación no solo de los padres de familia sino de las personas que conviven con el niño en su vida cotidiana. 

Los hallazgos de la investigación aplicada que evalúa los efectos del análisis conducta aplicado (ABA) en el hogar para familias de niños con discapacidades del desarrollo, sugieren que la participación de los padres para abordar el comportamiento desafiante tiene efectos positivos en el comportamiento del niño (Smith, Buch y Gamby 2000). Es importante recalcar que los padres  son los primeros y más naturales maestros de sus hijos y, por lo tanto, están en una posición única para influir en su desarrollo. En estos tiempos difíciles es nuestro deber como profesionales ayudar a los padres  y cuidadores a convertirse en agentes de cambio competentes y duraderos; lo cual requiere capacitación especializada y apoyo para el uso de sus habilidades a lo largo de sus rutinas diarias.

Si bien los estudios más pequeños han observado ganancias positivas cuando se les enseña a los padres a implementar intervenciones en el hogar; trabajar con familias donde es probable que ocurra la mayor interacción (es decir, sus hogares) no podríamos tapar el sol con un dedo y puede ser difícil de organizar debido a las demandas diarias, los horarios familiares (por ejemplo, hermanos, trabajo, vida familiar) y listas de espera para la intervención en el hogar;  dificultades que fueron mencionadas anteriormente para la tele-educación pero no es una tarea imposible. Uno de los posibles resultados puede ser que las familias puedan no desarrollar con precisión la habilidad necesaria para ayudar a sus hijos a aprender o tengan dificultades extremas para obtener la intervención, por sí mismas. Viene de aquí la importancia de la capacitación, constancia, seguimiento, retroalimentacion, toma de data, y el planteamiento de objetivos realistas que determina el profesional. 

Como Centro les compartimos algunas recomendaciones para tener una tele-educación o tele-sesión exitosa.

  1. Usar un plan de estudios estructurado para guiar las sesiones.
  2. Usar un plan de capacitación para padres.
  3. Permitir el dialogo y brindar retroalimentación.
  4. Incluir al niño en la sesión con el padre, otros miembros de la familia y el proveedor de servicios.
  5. Ajustar los horarios de conexión a la rutina de los padres.
  1. Identificar un método confidencial científicamente validado para dar el servicio.
  2. Ayude los participantes a sentirse cómodos con la logística del servicio y valide toda duda.
  3. Sea positivo y alentador.
  4. Reforzar la participación de los padres y / o clientes.
  5. Proporcionar un seguimiento continuo y resolver  cualquier problema que surja de posibles barreras o inquietudes.
  6. Enfocarse en el entrenamiento en el medio ambiente natural y rutinas (en oposición al entrenamiento de prueba estrictamente discreto) puede ser muy útil.
  7. Se recomienda encontrar formas de ayudar a las familias a mejorar su calidad de vida enfocándose en temas socialmente significativos y metas realistas.

Finalmente, las intervenciones implementadas por los padres deben de estar diseñadas para ayudar a las familias a crear momentos de enseñanza cada día para promover el desarrollo de sus hijos. Si los padres no pueden acceder a la intervención regularmente o encuentran que la intervención es demasiado difícil de implementar a lo largo de la vida diaria, es probable que los padres no usen las técnicas por sí solos, y mucho menos lograrán una alta fidelidad de implementación. La tecnología actual no solo puede ayudar a los profesionales a llegar a un mayor número de familias con recursos comunitarios limitados, sino que también ayuda a que la intervención se adapte mejor a los estilos de vida y las rutinas de las familias para promover un aprendizaje más activo y significativo. Para las instituciones educativas recomendamos absorber este momento como una oportunidad de crecimiento, de innovación y reinvención tomando en cuenta que todo niño puede aprender, que el padre de familia puede ayudar en la formación pero existe un puente de por medio que dependerá mucho de la capacitación y herramientas que se determinen. Al final de cuentas es una oportunidad para demostrarnos a cada uno de nosotros que somos diferentes, y aprendemos a ritmos diferentes.

Maria Fernanda Chang

Directora 

Centro Enigma